Revista Chelén / Archivo poético 06 poemas 01 antología

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Poesía

Voces, cuadernos y antologías. Aquí no hace falta elegir una portada: se entra leyendo.

Poema abierto

La Libertad

Juan Tinola

Nuevamente sobre la libertad pregunto, ¿Tengo esa opción? Me pregunto a diario al despertar y antes de dormir. Con el pasar de los años, creo que he llegado a una respuesta:

Libertad para todos, muerte a quien se interponga, Porque no podré ser libre yo si mi par está aún bajo la bota sucia y sangrienta. Si debo vivir hasta mi último aliento luchando Dame mi muerte mil veces.


No es libre el hombre que ignora el mal de su pueblo. Ese hombre no es libre, no señor, Ese hombre es un muerto en vida, Pues por mucho que ande y respire No tiene vivo el corazón.


En este escrito solo desahogo mi propia ansia de dejar de vivir, Dejar de vivir en un mundo donde el pobre muere de hambre Mientras el uno por ciento se pudre en su dinero. Mientras al pueblo le tocan jornadas inhumanas para sobrevivir El rico ríe a carcajadas derrochando sus lujos. Es también una crítica: Si mi propia libertad debe ser bajo los parámetros De un sistema podrido como el capitalista Prefiero morir.


Solo me veré libre cuando los obreros manejen la fábrica, Cuando no falte el pan en las mesas de mi barrio, Cuando finalmente mi pueblo Alce el estandarte carmesí de la liberación.

Solo ahí me veré un hombre realmente libre. Solo ahí, solo ahí compañeros, seremos libres. Es solo ahí, cuando esté construido el mañana mejor, Es que seremos los hombres y mujeres libres Que nos convoca nuestra dignidad.

Pues como reza la antigua canción nacional: “La libertad es el eco de alarma y la divisa: vencer o morir”

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Poema

Habré muerto contento

Juan Tinola

¿Qué puede unirnos, si no es el dolor? ¿Qué puede acercarnos, si no es la rabia? Nada, estimada, nada. Nada más que el dolor y la rabia puede acercarnos Porque somos dos caras de una moneda Aquellos que estuvieron antes que nosotros conocen bien este dolor. Pero es ese dolor incesante que enciende en mi corazón Una llama inextinguible que arderá incluso después de muerto Un fuego que llevarán mis hijos y nietos Un fuego inmortal como los mejores de los nuestros Un fuego, una idea, una meta: Revolución.

Es un gran estruendo que no deja sordo a nadie, Un trueno bravo que no llega, Una escalera al cielo que por mil manos callosas fue armada. Esperanza romántica y muerte ficticia,

He ahí mi destino final, he ahí mi muerte Pero mi muerte en realidad no es nada, Pues las ideas que llevaron mi vida las llevará alguien más Viviré en esa persona, viviré en mi pueblo Viviré habiendo muerto contento Habiendo muerto viendo la revolución en permanente desarrollo O habré muerto luchando por ella De todas formas, habré muerto contento.

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Antología / Lectura continua

El Poeta Dawson

Aristoteles España, preso en la Isla Dawson pero libre en los poemas.

Curada por Redacción Chelén 4 poemas
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El Poeta Dawson

Aún no es tiempo

Aristóteles España

Muge la tierra el ocre el terracota el gris el negro abrir la axila, hay una herida inmensa volcán reteniendo sus aullidos: acallarlo Aún no, aún no es el tiempo de la poda de las guías rastreras, mascullan los choroyes, Aún no es el tiempo de la poda de las guías rastreras Mirar el hueco entonces -pobres humores grises y taimados-, detener el impulso, volcarse al agujero: hay un rojo que brama por estallar Aún no es tiempo, aún no es tiempo

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El Poeta Dawson

Compañeros

Aristóteles España

Compañeros, tenemos que buscar una razón más poderosa que el partido, un cauce, un islote, un diminuto ventisquero que sirva al menos como punto de inicio y empezar a caminar hacia el reencuentro, que será una casa - me imagino- amplia, como los patios de mi pueblo natal, lleno de grandes ventanales para que entre libremente el aire y escuchemos a los árboles del pensamiento; ese dia que -pienso- no está lejano, llegará como un potro salvaje y se posará sobre los muslos desnudos de nuestras reflexiones.

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El Poeta Dawson

Cual pintar cual primer

Aristóteles España

Zumban las alas negras atento el oído atisba el aleteo grieta profunda atraviesa las capas arcillosas cruza rayo negro las capas amarillas las fulmina transgrede la suavidad dorada del polvillo

atisba el oído atento el aleteo negro

de alas negras que sostienen el aire que lo aguantan

todo tranquilo inmóvil apacible.

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El Poeta Dawson

Engranajes

Aristóteles España

Este miércoles se le agotaron las pilas al firmamento, octubre moja su cola entre las olas, Pablo Neruda ha muerto, el tiempo se deshace en las literas, seguramente continúan los fusilamientos, pasado mañana cumplo dieciocho años América es un torbellino, volverán los yanquis, nos mantienen en una constante incertidumbre, frecuentemente nos visita un sacerdote, anoche soñé que bailaba un tango en la penumbra, Como será el rostro de los torturadores? Las ampolletas de la barrac están encendidas, estamos acostados, se apagan las luces, la alegría y la libertad, deben ser como dos muchachas bonitas.

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