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Compañeros
Compañeros, tenemos que buscar una razón más poderosa que el partido, un cauce, un islote, un diminuto ventisquero que sirva al menos como punto de inicio y empezar a caminar hacia el reencuentro, que será una casa - me imagino- amplia, como los patios de mi pueblo natal, lleno de grandes ventanales para que entre libremente el aire y escuchemos a los árboles del pensamiento; ese dia que -pienso- no está lejano, llegará como un potro salvaje y se posará sobre los muslos desnudos de nuestras reflexiones.