Poesía / Poema

Habré muerto contento

Por Juan Tinola

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¿Qué puede unirnos, si no es el dolor? ¿Qué puede acercarnos, si no es la rabia? Nada, estimada, nada. Nada más que el dolor y la rabia puede acercarnos Porque somos dos caras de una moneda Aquellos que estuvieron antes que nosotros conocen bien este dolor. Pero es ese dolor incesante que enciende en mi corazón Una llama inextinguible que arderá incluso después de muerto Un fuego que llevarán mis hijos y nietos Un fuego inmortal como los mejores de los nuestros Un fuego, una idea, una meta: Revolución.

Es un gran estruendo que no deja sordo a nadie, Un trueno bravo que no llega, Una escalera al cielo que por mil manos callosas fue armada. Esperanza romántica y muerte ficticia,

He ahí mi destino final, he ahí mi muerte Pero mi muerte en realidad no es nada, Pues las ideas que llevaron mi vida las llevará alguien más Viviré en esa persona, viviré en mi pueblo Viviré habiendo muerto contento Habiendo muerto viendo la revolución en permanente desarrollo O habré muerto luchando por ella De todas formas, habré muerto contento.

Red editorial

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